El efecto del sol sobre la salud de las personas tiene una importancia inmensa. Necesitamos el sol porque es vital para nuestro organismo, nuestra piel, nuestra sangre y la estabilidad de nuestros huesos. No existe la vida sin el sol. Pero la vida con demasiado sol no es buena tampoco. A menudo hace falta bien poco para transformar en negativo un buen efecto positivo. Por lo tanto, todos los conocimientos sobre los procesos fotobiológicos, deben ser tratados con una gran responsabilidad. Otro aspecto importante es una piel maravillosamente bronceada. Millones de personas lo añoran, pues estar bronceado es señal de buena salud y bienestar. Visto que en muchos países, el sol es un socio bastante poco fiable en el proceso del bronceado, cada vez más personas buscan la certeza del bronceado sin sol, utilizando los solárium.
El bronceado y otros efectos.
A la gente le encanta bañarse a la luz del sol. Esto es beneficioso. Parecen saber instintivamente que la luz del sol es buena para ellos. Broncearse con el sol les hace sentir a la gente que están más fuertes, felices y sanos. Como consecuencia, cuando se está bronceado, se da una impresión de salud y fortaleza.
También se estimulan los mecanismos de defensa contra los efectos dañinos de la luz solar. Cuando se ha conseguido una piel morena, del modo adecuado, se tendrá la mejor protección, pues se trata de una protección natural.
Es esencial que uno pueda conseguir el bronceado y el espesor de la piel (predisposición genética) y hacerlo despacio (a la naturaleza le hacen falta de 20 a 30 días para formar un factor de protección adecuado). Algunas afecciones de la piel también pueden ser tratadas con la luz solar.
Casi todo el mundo ha aprendido por experiencia que broncearse demasiado deprisa puede provocar quemaduras. Esto puede tener efectos desagradables e incluso nocivos. Sin embargo, nada de esto está reñido con el hecho de que, “bronceado” significa saludable mientras éste se haga de forma responsable.
Nuestros antepasados no estaban muy interesados en estar morenos. Pero quien piense que la “adoración del sol” es una moda moderna, se equivoca en unos 2.000 años. Porque ya los antiguos griegos tenían su cultura del sol. Actualmente estar moreno tiene bastante significado en nuestra cultura. Existen numerosas personas que quieren lucir un buen bronceado. Sin embargo, en muchos países es difícil programar el bronceado debido a los factores naturales de las nubes y los inviernos y, además, el sol no parece ser siempre el mejor agente bronceador. En efecto, el sol no tiene temporizador y los primeros avisos de la posible quemadura suelen llegar demasiado tarde.
Durante miles de millones de años, el sol, que nos parece una inmensa y fulgurante bola de gas, ha estado continuamente emitiendo una enorme cantidad de radiación.
A nuestro planeta sólo llega una pequeña fracción de ésta. Y sin embargo, esta cantidad y esta calidad son suficientes para sustentar toda la vida en la Tierra. Lo que nosotros llamamos simplemente luz del sol, resulta ser un amplio conjunto de distintas radiaciones. Si hacemos pasar esta luz compuesta por un prisma, se separa en los componentes que lo forman. Se descompone en rayos de longitudes de onda más o menos larga. En el llamado espectro de color podemos apreciar los distintos colores, desde el rojo al violeta, igual que en un arco iris. Las ondas rojas son las más largas y las violetas las más cortas. La longitud de la onda del rojo es ligeramente menor que la millonésima de un metro, o sea, aproximadamente 700nm (1 nanómetro = 1 mil millonésimas de metro); el ultravioleta es de algo menos de la mitad, es decir, 400nm.
Uno de los más importantes que aportan al organismo es la formación de vitamina A. Gracias a la acción química de los rayos ultravioletas, los precursores de la vitamina D se transforman en la piel en vitamina D2 y D3 que es absorbida por el organismo y contribuyen a la asimilación del calcio y el fósforo por parte del tejido óseo.
Además, los rayos ultravioletas, favorecen la acción de la vitamina C y colaboran en las reacciones químicas del organismo que producen energía en las células.
La radiación ultravioleta ejerce también un efecto bactericida en toda la superficie corporal y es un eficaz antiséptico para las heridas superficiales.
No, los ultravioletas no vuelven estériles a los hombres. Al contrario, aumentan su virilidad, ya que siendo los testículos unas glándulas endocrinas, necesitan ser expuestos a los rayos luminosos.
Su producción hormonal se encuentra más equilibrada y la potencia sexual se ve por tanto aumentada.
Hay zonas que se enrojecen más que otras debido a que la piel está menos protegida por la melanina, ya que la radiación natural no ha sido tan efectiva como en otras zonas. Con el bronceado por U.V.A. logramos una irradiación uniforme de todo el cuerpo, no debiendo olvidar el proteger especialmente con una leche bronceadora estas zonas más sensibles o cubrirlas durante unos minutos en cada sesión.
El enrojecimiento es signo que nos indica que aquella piel ha recibido suficiente irradiación.
Si el enrojecimiento es importante, hay que saltarse una sesión de bronceado y disminuir el tiempo de exposición en la sesión siguiente.
Será importante en estos casos utilizar una buena crema après-soleil.
No hay ningún problema que lo impida.
Lo importante es proceder a un bronceado gradual de forma que permita a la piel adaptarse a los rayos U.V.A.
No están en absoluto contraindicados, sino que incluso activan su crecimiento en caso de cabellos normales.
En los cabellos grasos, los U.V.A., son también beneficiosos, ya que regulan la producción del sebo.
Debe cubrirse el cabello en caso de cabellos muy secos o teñidos.
La luz, a través de la piel, influye notablemente en la mejora de la calidad de la sangre. Los rayos ultravioletas producen un aumente de glóbulos rojos en el torrente circulatorio, una mayor capacidad de transporte de oxígeno y una consiguiente mejora de la oxigenación de todos los órganos. Además, se refuerza el poder bactericida de la sangre con el incremento de los glóbulos blancos, células sanguíneas que tienen como función primordial la defensa del organismo frente a toxinas o microbios generadores de enfermedades.
En cuanto a los vasos sanguíneos, se produce una dilatación debido a la acción calorífica principalmente de los rayos infrarrojos y esto hace que aumente el flujo sanguíneo en la superficie corporal y permite que el corazón trabaje con menos esfuerzo, además de descongestionar los órganos internos.
Nadie ignora la placentera sensación que produce la luz solar sobre el cuerpo. Por eso, desde tiempos remotos, se conocía empíricamente la benéfica influencia del sol y de ello tenemos fe por los hallazgos de los restos del Templo griego de Esculapio, en los cuales encontramos terrazas que, comunicaban directamente con los aposentos destinados a los enfermos, lo que prueba que tomaban baños de sol.
Hay dos razones que explican estos picores:
– En primer lugar, la luz de los U.V.A. produce efectos alcalinizantes sobre el organismo y no es posible que la piel elimine un exceso de ácido en las primeras sesiones de bronceado. Es un fenómeno saludable.
– En segundo lugar, es el aumento de la circulación sanguínea lo que produce estos picores, siendo un fenómeno que no tiene ningún peligro. Se aconseja en estos casos comenzar con sesiones más cortas. Ello indica que ésta no está aún habituada a los U.V.A.
Otros casos pueden darse cuando la persona toma jugo de frutas ácidos en las primeras sesiones de bronceado o simplemente deberse a una cuestión de alergia de ciertos productos de belleza.
Sí, se puede broncear.
Los senos son glándulas que necesitan tanto las luz como cualquier otra glándula del organismo.
Es necesario ser prudentes en las primeras sesiones, ya que la piel de los senos es muy blanca, pues casi nunca se irradia.
El color de la piel está determinado principalmente por el pigmento de la piel (melanina), cuya presencia y cantidad vienen fijados hereditariamente. Esto se llama color natural de la piel. En los tipos más oscuros, los gránulos de pigmentación (melanosomas) son más grandes y se encuentran distribuidos más uniformemente por toda la epidermis que en las personas de piel más clara. El proceso del bronceado no es el de un tratamiento de belleza natural, aunque tenemos tendencia a pensar lo contrario. El bronceado es una función biológica que nos
protege contra los nocivos efectos de una radiación solar excesiva. También entra en acción otro mecanismo de defensa bajo los efectos de la radiación UV y es el incremento de espesor de la epidermis. Este crecimiento de la piel externa junto con el aumento de pigmentación, ofrecen una excelente protección contra los rayos UV. Sólo se experimenta un incremento excesivo de la piel externa cuando nos sometemos a un baño de sol desmesurado.
Desde el punto de vista cosmético, la consecuencia de esto es la pérdida de la piel; nos pelamos.
En las profundidades de la piel externa se encuentran las células productoras de nuevos gránulos de pigmentación (melanocitos). Estas son células dendríticas, que forman ramificaciones capaces de desarrollarse entre las células circundantes (queratocitos). Los gránulos de pigmentación se introducen en los queratocitos a través de estas ramificaciones (dendritas). Los melanocitos, centro de producción, tienen ahora la capacidad de ser estimulados por los rayos UV, entre otras cosas para generar el pigmento, la melanina. Esta síntesis tiene lugar en unos diminutos órganos de la célula, los melanosomas. Los gránulos originales de pigmentación, todavía de color rosa pálido que aún se encuentran en los melanosomas, son transportados ahora a través de las ramificaciones de los melanocitos hasta las células circundantes, los queratocitos.
Durante el viaje, los gránulos de pigmento van adquiriendo color bajo los efectos de los UV hasta volverse de color pardo-rojizo. La relación media de melanocito a queratocitos es de 1:36. Cada melanocito puede suministrar gránulos de pigmento a unos 7 u 8 queratocitos, puesto que la piel externa crece constantemente a partir de la primera capa de células; y más aún bajo los efectos de los rayos UB-B, sus células están constantemente suministradas de gránulos de pigmentación. Esto continua hasta que se alcanza un pico, que depende naturalmente del programa de bronceado y de factores individuales (tipo de piel, factores hormonales, histórico de rayos UV en semanas recientes, etc.) La protección contra el sol de la piel normal sin radiación UV alguna, puede aumentar de 30 a 40 veces con este proceso. Se consigue especialmente un alto grado de protección gracias a la combinación de la pigmentación más el incremento del espesor de la piel. Tanto los UV-A como los UV-B pueden estimular los melanocitos.
Dependiendo de la longitud de onda escogida, puede decirse que la acción biológica de los UV-B es de unas 100 a 1000 veces más fuertes que la de los UV-A. Está claro que el proceso del bronceado aumenta mucho con los rayos UV-B pero dado el peligro de quemadura (eritema) de una dosis excesiva de estos rayos, es aconsejable no permitir una dosificación alta de este tipo de radiación. Esta es una consideración extremadamente importante.
U.V.A.: Broncean, están contenidos en un 98%.
U.V.B.: Producen rojez. Pueden llegar a quemar, están contenidos de un 0,6% a un 2%.
U.V.C.: Producen cáncer de piel. No están contenidos en las lámparas de bronceado.
Hay varias razones que explican este hecho:
– La piel de la superficie interna de brazos y piernas, broncea con más dificultad porque continúe menos células pigmentadas que la del resto del cuerpo.
– El rostro tampoco broncea fácilmente porque posee una capa córnea espesa que lo protege de los rayos U.V.A.
– Las pecas y los lunares contienen muchos pigmentos de melanina y oscurecen por ello más rápidamente que el resto de la piel.
– Las partes del cuerpo comprimidas están menos irrigadas que las otras.
– La falta de oxígeno puede producir una disminución de intensidad de los pigmentos de melanina.
Siempre se ha dicho que el sol envejece la piel. Los U.V.A. pueden hacer envejecer la piel más deprisa si se abusa de ellos. Pero su uso moderado y progresivo no produce ninguna agresión a la piel, al contrario, la embellece.
Cuando ello se hace de forma inteligente y prudente, la mayor parte de los dermatólogos bien informados no encuentran ningún inconveniente, cuando se utilizan lámparas cuyo espectro de irradiación es el adecuado, como es el caso de los Solárium de tubos y algunos de “alta presión”.
Los U.V.A. son excelentes en estos casos, activando la cicatrización de estos granos, siempre que no nos excedamos.
En casos de cicatrices recientes, es conveniente esperar a que la piel esté totalmente regenerada para evitar que quede una cicatriz marcada con una pigmentación desigual en la piel.
Sí, siempre que tenga una cierta prudencia en las zonas en las que está más acentuada.
Después de una primera exposición de duración normal, hay que observar atentamente lo que ocurre en las primeras horas. Si la piel enrojece excesivamente, será preferible en las siguientes sesiones, tapar un cierto tiempo estas zonas más sensibles, a fin de reducir la exposición y evitar acentuar la couperosis.
Sin lugar a dudas, es siempre un mejor bronceado integral, ya que con ellos conseguimos irradiar todas las glándulas del organismo.
Lo mejor es broncearse antes, ya que con el baño se eliminan de la piel algunos cuerpos grasos naturales que son útiles para que la sesión de bronceado sea de la máxima eficacia.
El cloro que queda en la piel después del baño, puede aumentar el picor si nos bronceamos a continuación.
Sí, es posible, ya que los U.V.A. pueden contribuir a aumentar las reservas de vitamina D y de calcio, tan necesarios en este estado.
Raros serán los casos en los que los U.V.A. están contraindicados durante el embarazo, y la consulta en cada caso al tocólogo correspondiente nos dará las garantías que todos deseamos.
Cierto, ello es posible ya que el estrés bajo todas sus formas parece inutilizar el bronceado.
Dentro de los tratamientos de medicina estética más naturales y cómodos se encuentra la presoterapia.
Se trata de un método de activación del sistema linfático que emplea la presión del aire a modo de masaje y que así contribuye a la eliminación de toxinas y grasas.
Funcionamiento de la presoterapia
Los tratamientos de presoterapia pueden ser localizados o generales, dependiendo de si se va a actuar sobre una zona concreta o sobre todo el cuerpo del paciente.
La activación del sistema linfático se realiza mediante una envoltura. Literalmente, se envuelve al paciente (o la zona escogida para cada tratamiento). Esta envoltura se pone en funcionamiento mediante un sistema compresor de aire. El sistema controla la presión del aire
que rodea la zona a tratar. A los pacientes les sorprende notar que estar dentro de la envoltura causa la misma impresión que tomarse la tensión con un tensiómetro tradicional. Aunque a mayor escala.
Es la aplicación de la presión del aire de forma controlada y absolutamente personalizada lo que activa el sistema linfático. El cuerpo se relaja y comprime y así se mejora el sistema de drenaje del propio organismo.
La duración de cada sesión se encuentra en torno a la media hora. Como cada paciente acude con unos objetivos diferentes y en un estado de forma y salud también diferente, las sesiones necesarias para conseguir esos objetivos varían. Lo ideal para calcular la duración del tratamiento es consultar con un profesional de la presoterapia.
La función principal de la presoterapia es la activación del sistema linfático, que es el encargado de la eliminación de grasas y toxinas del cuerpo. La presión ejercida por la máquina de presoterapia gracias a la cobertura es capaz de romper las acumulaciones de grasa localizada. Estas células rotas se dirigen al sistema linfático y son eliminadas de manera completamente natural.
Por tanto, este tratamiento obtiene muy buenos resultados como método complementario de un programa de adelgazamiento.
Son muchas las aplicaciones de la presoterapia en medicina médico estética.
La presoterapia no está indicada en determinados casos porque puede agravar ciertas afecciones y patologías, por lo que, si se sufre alguna de estas enfermedades, se debe consultar el uso de la presoterapia con un especialista. Esta técnica no está recomendada en casos de:
El mayor beneficio de la presoterapia es, sin duda, que se trata de un método completamente natural de ayudar al organismo a realizar una función que ya lleva a cabo por sí mismo.
La presoterapia, con un conjunto de accesorios en forma de tela y 32 piezas de bolsas de aire (es decir, 16 canales, 16 piezas de bolsas de aire en cada lado del cuerpo), que permite la presión por ciclos o todo junto para todo el cuerpo y ciertas partes del cuerpo, es un sistema de compresión diseñado para aumentar el flujo venoso y linfático y mejorar la eliminación de líquido extracelular.
Puede ayudar a promover las funciones naturales de eliminación de toxinas del cuerpo. La revitalización y oxigenación del tejido ayuda a adelgazar y redefinir las piernas, el estómago y los brazos al mismo tiempo que mejora el tono de la piel.
Este traje tiene un avance: cada bolsa de aire (cada canal) se superpone a medias en la bolsa de aire adyacente. Esto hará que el mensaje tenga más éxito y los efectos serán más rápidos.
El colágeno es una de las proteínas estructurales más importantes del cuerpo humano. Forma redes grandes y unidas que proporcionan estabilidad para la piel, los dientes, los huesos, los ligamentos y el cartílago en forma de fibras fuertes, en gran medida inflexibles.
La elastina es otra proteína estructural importante que, como su nombre indica, es responsable de garantizar la elasticidad y flexibilidad de la piel. Se combina para formar grandes paquetes de fibra en red que se pueden estirar hasta el doble de su longitud original. La elastina se encuentra en la piel, los pulmones y en los vasos sanguíneos
Los resultados dependen de la frecuencia y regularidad con la que se aplique el tratamiento. Hay diferentes duraciones del tratamiento disponibles, con resultados variables.
No, la luz utilizada no tiene rayos UVA. De hecho, la piel puede incluso ponerse un poco más pálida.
Los mejores resultados se logran con sesiones de 10 a 20 minutos dos o tres veces por semana.
Las mejoras iniciales se verán después de unas pocas sesiones, aunque el proceso de regeneración lleva más tiempo si la piel está dañada. Se pueden ver buenos resultados después de ocho sesiones. Las reacciones difieren según la piel y el estilo de vida y edad de la persona.
La piel de la cara y el escote en particular deben limpiarse a fondo con un limpiador suave, para eliminar pequeñas partículas de suciedad y grasa que de otro modo podrían reflejar la luz. Esto permite que la luz penetre profundamente en la piel y desarrolle todo su potencial.
No, sin embargo, se debe consultar a un médico antes de usarlo en algunos casos, en caso de embarazo, cáncer, aumento de la sensibilidad a la luz o enfermedad cardíaca.
Si. En algunos casos, incluso se puede recomendar la terapia combinada.